Durante la homilía, el padre Medina recordó la entrega total de Chiquitunga a Dios y su amor por la Iglesia. Destacó su espíritu misionero y su deseo de «entrega total» a Jesús, citando palabras de la beata: «Divino rey de amor, sed tengo de una entrega total».
Asimismo, el padre Medina recordó la visita de Chiquitunga a la Basílica de Caacupé en 1954, donde escribió una plegaria a la Virgen de Caacupé. En ella, la beata hizo tres pedidos concretos: que la Virgen custodie su vocación, que la paz de Jesús entre en su familia y que bendiga a las familias, sacerdotes y seminaristas.
La misa concluyó con un llamado a seguir el ejemplo de Chiquitunga y a dejarse animar por su testimonio de amor y entrega sin medida por la Iglesia. La ceremonia fue un momento de reflexión y oración para todos los presentes.



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