La inspección se realizó en una funeraria de Presidente Franco, a cargo del médico forense Dr. Martín Alfaro, quien determinó que el cuerpo corresponde a una persona de sexo masculino. Se estima que el deceso se habría producido hace aproximadamente 60 días.
El detalle más relevante de la revisión es que la víctima presenta un orificio de proyectil de arma de fuego en la zona de la mandíbula, confirmando que se trataría de un hecho de violencia.
Debido al avanzado estado de descomposición, no fue posible obtener las huellas dactilares para la identificación inmediata. Sin embargo, se registraron tatuajes en ambos brazos que podrían ser clave para establecer la identidad del fallecido, quien, por su fisonomía, se presume que es de nacionalidad brasileña.
El Ministerio Público y la Policía Nacional han iniciado la investigación para cotejar los datos de los tatuajes con la base de datos de personas desaparecidas en la zona de frontera, buscando dar nombre a la víctima.



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