La reunión, realizada a escasos tres días de las elecciones municipales, habría tenido como propósito obtener abundantes recursos económicos por parte del magnate expresidente de la República, quien construyó su poder político mediante el uso estratégico del dinero. Supuestamente, Vaesken, si bien cuenta con su propio caudal económico del que habría dispuesto una buena parte para cubrir los gastos electorales, acudió al auxilio monetario del expresidente del país para solventar el “Día D” de este domingo, jornada cívica en la que el postulante y sus propulsores estarían gastando un multimillonario monto que, lógicamente, incluiría la “compra de conciencias”, como ya lo denunciaron ante La Clave.
Los recursos dados por Cartes a la campaña de Vaesken serían destinados, según denuncias que merecen credibilidad, a operaciones de compra de votos. Operadores del candidato colorado Roberto González Vaesken estarían ofreciendo entre 100 y 200 mil guaraníes “por cédula” para asegurar votos a favor de su candidatura a intendente por la Asociación Nacional Republicana (ANR). Esta estrategia responde a que, según las encuestas, los colorados están muy por debajo de YoCreo en las intenciones de voto.
La modalidad denunciada no es nueva en el repertorio colorado. Se trata del conocido “trato apu’a”, una expresión que ingresó al léxico político nacional tras un escándalo ocurrido durante las elecciones nacionales de 2013. En aquella ocasión, el senador Silvio “Beto” Ovelar (ANR) fue filmado en un asentamiento ovetense mientras organizaba la compra de votos de colorados y el “alquiler” de cédulas de identidad de ciudadanos liberales. El video mostró a Ovelar ofreciendo a su interlocutor hacer un “trato apu’a”, frase que le valió un apodo que lo acompañaría para siempre y una suspensión de dos meses sin goce de dieta por parte de sus pares en el Senado.
Ahora, más de una década después, el mismo esquema estaría siendo implementado en los barrios más vulnerables de la capital del Alto Paraná, donde la necesidad económica de muchas familias se convierte en terreno fértil para este tipo de prácticas antidemocráticas. Los operadores recorrerían sistemáticamente las zonas periféricas, identificando potenciales votantes dispuestos a comercializar su derecho al sufragio a cambio de sumas que oscilan entre 100.000 y 200.000 guaraníes.
Además de la compra directa de votos, el candidato González Vaesken tampoco ha abandonado otras viejas prácticas coloradas. Durante su campaña, ha sido visto repartiendo bolsos con productos de la canasta básica en barrios de escasos recursos, una estrategia clientelista diseñada para convencer a los electores más vulnerables de que voten por su candidatura el próximo domingo.
La paradoja resulta particularmente llamativa cuando se examina el discurso de campaña de González Vaesken. El candidato ha cimentado su propuesta electoral sobre la premisa de una gestión “limpia y transparente” durante su periodo como gobernador del Alto Paraná, entre 2018 y 2023. Constantemente ataca a sus adversarios políticos y se jacta públicamente de no tener denuncias de corrupción en su contra, proyectando una imagen de político impoluto que contrasta dramáticamente con la realidad documentada de su administración departamental.
Uno de los casos más emblemáticos y mejor documentados ocurrió precisamente el 18 de diciembre de 2022, día de las elecciones internas del Partido Colorado. Documentos oficiales revelan que la Gobernación del Alto Paraná destinó aproximadamente G. 1.000 millones en combustible, recursos públicos que habrían sido desviados para financiar gastos de transporte en la jornada electoral donde el propio Vaesken pretendía convertirse en candidato a senador por su partido.
Pero el escándalo del combustible no fue el único, entre las acusaciones adicionales que permanecen sin investigación se encuentran casos que ilustran un patrón de favorecimiento sistemático a personas y empresas vinculadas directamente al entonces gobernador.
Los contratos millonarios de publicidad gubernamental también generaron denuncias. Durante la gestión de Vaesken, Gerardo Daniel Samudio, propietario de Elite Producciones, recibió contratos multimillonarios para servicios de publicidad y comunicación. Samudio es señalado públicamente como «socio de tragos» de González Vaesken, una relación personal que explicaría el acceso preferencial a contratos públicos sin que medien criterios estrictamente técnicos o competitivos.
La adjudicación de obras públicas también seguía un patrón sospechoso. Contratos de asfaltado y empedrado en más de doce puntos estratégicos de Ciudad del Este, Franco, Cedrales, Hernandarias y otros municipios fueron otorgados a empresas específicas. La coincidencia llamativa: muchas de estas obras se realizaron precisamente en zonas donde González Vaesken tiene inversiones y propiedades personales, lo que sugiere que el cargo de gobernador habría sido utilizado para valorizar su propio patrimonio con fondos del departamento.
1.500 CARGOS
En un acto partidario realizado en su hotel del barrio Carolina, el precandidato colorado a la intendencia de Ciudad del Este prometió entregar 1.500 puestos de trabajo en la Municipalidad a los seccionaleros, en caso de ganar los comicios municipales.
«En política hay que ser grato si uno quiere continuar, y, por supuesto, que voy a ser grato con la gente que me lleva a ser intendente», expresó el aspirante, en alusión a los dirigentes colorados a quienes busca seducir con promesas de cargos públicos. Incluso, admitió que esos 1.500 puestos «no serán suficientes» ante la demanda de empleo en la capital departamental. Más allá de la retórica, su discurso dejó al descubierto el espíritu prebendario que caracteriza su estilo político: un modelo basado en el reparto de cargos y beneficios para asegurar lealtades y sostener una estructura partidaria.
SOBERBIO Y PREPOTENTE
La soberbia, mala educación y prepotencia de Vaesken quedaron al desnudo en un debate televisivo el domingo pasado en el programa “Políticamente Yncorrecto” conducido por Luis Bareiro, donde se enfrentaron los candidatos Daniel Mujica, del movimiento Yo Creo, y Roberto González Vaesken, de la Asociación Nacional Republicana (ANR).
Lo que comenzó como un debate de propuestas derivó en intercambios personales que evidenciaron la tensión de la campaña. González Vaesken perdió la compostura y profirió insultos contra su oponente, tratándolo de “enano”, “petiso mal construido” y “bandido”, llegando incluso a sugerirle que “se deje de joder”.
Mujica mantuvo una postura más mesurada en este intercambio, calificando a Vaesken de “soberbio y maleducado2, y señalando que estas reacciones demuestran lo que sucede cuando su rival “se queda sin argumentos”. “Por eso ni los colorados le van a votar”, añadió el candidato de YoCreo.



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