Desde el emblemático “quincho” sobre la avenida España, considerado el verdadero centro de operaciones de Cartes y su movimiento Honor Colorado, se bajó la línea clara: González Vaesken será el precandidato. Los demás dirigentes que tenían aspiraciones similares no tuvieron más opción que inclinar la cabeza y aceptar la directiva sin chistar.
El exgobernador de Alto Paraná (2018–2023) será presentado oficialmente en los próximos días como el rostro colorado para disputar la jefatura comunal esteña, en un acto que podría contar con la presencia del presidente Santiago Peña y otros referentes del cartismo, sellando así el respaldo institucional a un político fuertemente cuestionado.
NEFASTOS ANTECEDENTES
La administración de González Vaesken como gobernador estuvo marcada por múltiples denuncias de corrupción, desvío de fondos y uso indebido de bienes públicos. La Contraloría General de la República detectó un perjuicio patrimonial de 688 millones de guaraníes en la licitación del almuerzo escolar del año 2021, adjudicada a la firma Fitra SRL, a pesar de que no ofrecía la mejor propuesta económica.
El caso fue derivado al Ministerio Público. También se registraron irregularidades graves, como el uso de tractores de la Gobernación en propiedades privadas del entonces gobernador, adjudicaciones sin controles, y obras direccionadas estratégicamente a zonas donde el clan González Vaesken posee inversiones. Una muestra de ello fue la adjudicación de un escenario por más de G. 1.205 millones a PAC Construcciones, sin debate previo en la Junta Departamental.
La empresa ALGEMA S.A., vinculada a Federico González, hijo del exgobernador, resultó beneficiada con varias obras viales claves en el departamento. En paralelo, durante las elecciones internas del 18 de diciembre, se detectaron millonarias facturaciones por combustible por más de G. 1.577 millones a una estación de servicio denominada “Che Róga Mi”, cuyo nombre figura a nombre de María Nunila López, persona con antecedentes judiciales y cercanía con Antonio Duarte, secretario de Hacienda de la Gobernación.
Otro nombre que aparece en la red de favorecimientos es el de Gerardo Daniel Samudio, propietario de una agencia de publicidad beneficiada con importantes contratos, y conocido por su amistad con el exgobernador, con quien compartiría incluso vínculos de ocio. Roberto González Vaesken fue electo gobernador por el movimiento Colorado Añetete, liderado por Mario Abdo Benítez, pero pronto se desmarcó para fundar su propio movimiento regionalista.
Finalmente, terminó alineándose con Honor Colorado, desde donde ahora relanza su carrera política. En 2022 anunció su precandidatura al Senado, que luego canceló alegando motivos de salud. En enero de 2023, también renunció a una eventual postulación legislativa para culminar su mandato como gobernador. Esta decisión fue interpretada por algunos sectores como una maniobra para evitar rendir cuentas judiciales mientras su administración era “blanqueada”.
DEMÁS CANDIDATOS, FUERA DE JUEGO
La imposición de González Vaesken dejó a varios aspirantes colorados fuera de la contienda. Entre ellos, el empresario Rigoberto Chamorro, del mismo movimiento Honor Colorado, quien ahora evalúa una eventual candidatura independiente. Por su parte, el Dr. Carlos Pallarolas, de Fuerza Republicana, manifestó ayer a Radio La Clave que acepta la designación de Vaesken y no formulará objeciones. Lo mismo hizo la diputada Liz Acosta, quien también tenía aspiraciones propias, pero optó por dar su respaldo al exgobernador.
Otros nombres que quedaron en segundo plano son el exconcejal departamental Wilson Benítez y el excónsul Magno Álvarez, este último con vínculos cercanos al clan Zacarías, sector que no estaría conforme con la imposición, aunque hasta ahora no se pronunció oficialmente.
CONCORDIA CON APELLIDO VAESKEN
La nueva candidatura de Roberto González Vaesken no solo responde a una orden emanada desde la cúpula de Honor Colorado, sino que también cuenta con el respaldo del movimiento Fuerza Republicana, gracias al trabajo de su hermano, el diputado Luis “Tiki” González Vaesken, líder regional del abdismo.
De esta forma, en el Este se reactiva la llamada “Concordia Colorada”, con la unión de los dos principales movimientos del coloradismo, pero esta vez con un apellido dominante: González Vaesken.
El proceso interno fue desplazado por la imposición directa. La voluntad de las bases fue reemplazada por acuerdos cupulares, dejando en evidencia que el Partido Colorado sigue siendo manejado al antojo de un liderazgo hegemónico, cuyo único interés es asegurar su control político sin importar los cuestionamientos ni los antecedentes de sus candidatos



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