El religioso de 74 años confirmó que está siendo investigado por «comportamientos inapropiados» y, para evitar obstaculizar el proceso canónico, decidió apartarse de toda actividad pastoral y de presidir celebraciones públicas hasta que el caso se aclare.
Mediante un comunicado oficial, López Romero negó rotundamente haber cometido actos de violencia, agresión o acoso sexual. «Esta situación ha llevado a la Iglesia a abrir una investigación preliminar que está en manos de las instancias romanas», detalló.
El purpurado, quien desarrolló tareas en nuestro país a partir de 1984, se puso a disposición de las autoridades eclesiásticas. La normativa vaticana establece un plazo de 90 días para concluir la investigación, periodo que puede ser prorrogado si es necesario.



COMENTARIOS