En una final soñada entre los número uno y dos del mundo, para nada defraudó y brindaron un partidazo que quedará para la historia, en el cual terminó por imponerse un combativo Alcaraz que no paró de luchar ni un solo punto y a la postre eso, junto con su mentalidad, le permitieron conseguir una victoria monumental.

En el cuarto set Alcaraz fue capaz de sacudirse tres puntos de partido en contra para forzar la muerte súbita en la que se impuso y llevó el juego a un quinto y definitivo set que tuvo que definirse en muerte súbita.

Finalmente, en el momento decisivo el español dominó sus emociones y sacó su mejor tenis para conseguir una victoria monumental y de esta manera obtuvo su segunda corona en Roland Garros, en un partido que duró más de cinco horas.