Según la acusación fiscal, el homicidio ocurrió entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de julio de 2025, en la localidad de Aguapety Rugua, distrito de Coronel Oviedo. La hipótesis sostiene que Gustavo Sebastián Arias Ortiz ingresó a la vivienda de Cardozo Gómez mientras dormía y efectuó cuatro disparos con un arma de fuego, tres de los cuales impactaron en el tórax de la víctima, provocando su muerte por shock hipovolémico.
La investigación apunta además a la participación activa de la pareja del carnicero, Patricia Paola Fernández, quien es la exconcubina del sospechoso. Ella mantuvo una relación durante años con el supuesto asesino, con quien tuvo tres hijos en común.
De acuerdo con las evidencias reunidas, la mujer habría trasladado a su exconcubino hasta la vivienda y, tras consumarse el crimen de su entonces actual pareja, facilitó su huida abriendo el portón principal para que escape en el automóvil de la víctima, un Toyota Premio.
Posteriormente, la acusada habría intentado desviar la investigación al relatar a sus familiares que ambos fueron víctimas de un supuesto asalto perpetrado por personas encapuchadas, versión que fue descartada por la Fiscalía.
La representación fiscal calificó la conducta del presunto autor material como homicidio doloso. En cuanto a la pareja de la víctima, fue acusada por homicidio doloso y frustración de la persecución y ejecución penal.
Entre las principales pruebas presentadas se incluyen informes periciales de cámaras de seguridad, cuyo análisis desmintió la versión del asalto y confirmó la presencia de los acusados en el lugar, así como el recorrido del vehículo sustraído. A esto se suman pericias balísticas y la autopsia, que determinaron que los proyectiles extraídos eran calibre 38 y fueron disparados por una misma arma, además de testimonios de vecinos que afirmaron haber visto a la mujer facilitando la salida del vehículo de la vivienda durante la madrugada, con las luces apagadas.



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