Entre el 3 y el 8 de junio, el ejército mexicano allanó 16 laboratorios clandestinos en varias ciudades cercanas a los municipios de Badiraguato, Cosalá y Elota, en el estado de Sinaloa, en la costa del Pacífico, como indican los comunicados de prensa del Ministerio de Defensa.

En el hallazgo más reciente, las autoridades decomisaron 2.000 litros de presunta metanfetamina en un laboratorio en las inmediaciones de la frontera con Durango, así como otros equipos. En los demás laboratorios, los agentes encontraron docenas de recipientes de metal y plástico con capacidad para 50 litros, utilizados para almacenar precursores químicos como ácido sulfúrico; también hallaron tanques, reactores e infraestructura de plomería utilizados para la elaboración de metanfetamina y fentanilo. En las operaciones también se incautaron vehículos para transportar las drogas elaboradas.

Sin embargo, no se realizaron arrestos en relación con los laboratorios de drogas.

En los últimos años, las autoridades han descubierto más laboratorios de drogas sintéticas en Sinaloa, el territorio del Cartel de Sinaloa, que en otros estados mexicanos, según datos del Ministerio de Defensa. Los datos oficiales a los que tuvo acceso Milenio indican que Sinaloa se encontraba entre los tres estados norteños, junto con Baja California y Sonora, donde se ha concentrado casi el 90 por ciento de las incautaciones de fentanilo desde finales de 2018 y principios de este año.

Como InSight Crime ha informado, tanto el Cartel de Sinaloa como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) son los principales actores criminales dedicados a la producción de drogas sintéticas en México. Pero la cantidad de laboratorios que se han detectado en el estado indica que el Cartel de Sinaloa quizá vaya a la delantera.