La última plenaria de Honor Colorado, más allá de ratificar a Camilo Pérez como candidato a la Intendencia de Asunción y a Pedro Alliana como presidenciable para el 2028, funcionó como el escenario donde el expresidente Horacio Cartes volvió a trazar con crudeza los límites de su poder.
El mensaje central, dirigido al propio gobierno, fue una señal de veto explícito hacia la mayoría de los ministros del Poder Ejecutivo, dejando al descubierto una fractura en el oficialismo mientras se reordena el tablero de cara a las municipales.
Según fuentes del Comando de Honor Colorado consultadas por LPO, Cartes solo invitó a los ministros Juan Carlos Baruja y Tadeo Rojas para participar de la plenaria. El resto del gabinete fue excluido.
La desconfianza más dura recayó sobre la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, seguida por el titular de Educación, Luis Ramírez, la ministra de Salud, Teresa Barán y de manera especialmente significativa, el ministro del Interior, Enrique Riera. El caso de Riera marca un capítulo aparte en esta guerra silenciosa.
Operadores del oficialismo admitieron a LPO que el ministro maneja un comando político paralelo, con estructura propia y un discurso que no siempre se alinea con el Palacio de López. Su convicción que la candidatura prematura de Alliana lo desgastará lo llevó a fortalecer su propia proyección como eventual heredero del "peñismo", en un movimiento que choca frontalmente con la disciplina de hierro que exige el cartismo.
Operadores del oficialismo admitieron a LPO que el ministro maneja un comando político paralelo, con estructura propia y un discurso que no siempre se alinea con el Palacio de López. Su convicción que la candidatura prematura de Alliana lo desgastará lo llevó a fortalecer su propia proyección como eventual heredero del "peñismo", en un movimiento que choca frontalmente con la disciplina de hierro que exige el cartismo
La plenaria no fue, por tanto, un mero acto electoral. Fue la demostración de que Cartes puede rearmar el tablero ministerial sin necesidad de cambiar una sola silla, utilizando la desconfianza explícita y el señalamiento interno.
Las preguntas que ahora recorren los pasillos del oficialismo son inevitables y definen la gobernabilidad en los meses que vienen. ¿Cuánto podrá sostenerse un gabinete públicamente fragmentado entre ministros aprobados y ministros vetados? ¿Hasta dónde llegará el proyecto personal de Enrique Riera sin desatar una crisis abierta? ¿Podrá Alliana construir su candidatura sin ser devorado por una interna que ya comenzó?
La plenaria no ofreció respuestas, pero dejó la certeza de que Horacio Cartes sigue dictando los términos del juego y aparta a piezas de su tablero si lo tiene que hacer.
El coordinador del Comando de Riera estaría coordinado por Jorge Duarte, el rector de la Universidad de Taiwán y tendría la participación del asesor de la presidencia, José Alberto Aldrete, el ministro del MAG, Carlos Giménez, el ministro de defensa Óscar González, Cristina Muñoz de ERSANN, José Fernando Duarte de Aneaes, Julio César Vera Cáceres de la ANNP y José Nicolás Cogliolo de la SNPP.
La fuente que habló con LPO y confirmó que este miércoles deben volver a reunirse. Anteriormente usaron como sede el Ministerio del Interior. Juan Carlos Baruja también estaría interesado en este espacio pero no fue invitado explícitamente hasta el momento.
LPO



COMENTARIOS