A través de su cuenta de X, la senadora liberal dijo que era Bachi el que le tenía miedo y que "sabe que va a perder su demanda", en alusión a la querella por difamación e injuria a partir de una supuesta versión de infidelidad que le atribuyó a él y su colega Lizarella Valiente. Amarilla admitió que tiene el compromiso del futuro presidente del Congreso de retirar los cargos en su contra y que ambos dejarán a un lado los enfrentamientos personales.
"Ahora que va a ser presidente tiene miedo del kilombo y yo tengo miedo que me echen igual que Kattya. Si quieren que me echen del Congreso yo sigo el kilombo. Me encantaría. Pero tanto me dijeron que me cuide, que me van a echar, que acepté bajar los decibeles y no personalizar las agresiones. Decidí hacer ese compromiso, lo que no significa callarme ni dejar de pelear", dijo una de las opositoras más frontales del Senado.
Bachi es el que me tiene miedo y sabe que va a perder su demanda y me dijo que la va a retirar. Nos comprometimos a evitar los enfrentamientos personales
Amarilla preguntó de manera retórica a quienes la cuestionaron por el acuerdo si preferían que termine siendo expulsada del Senado y que ingrese su suplente, Carlos Vidal Zena Duarte, al que calificó como un impresentable. "No es un Iramain, ni mucho menos. Es uno que posiblemente pase al cartismo en 24 horas y que cuando estuvo de senador metió a su esposa y a sus tres hijos al Senado", dijo en relación con su paso por el Congreso en el periodo pasado, tras la salida de Víctor Ríos, que ocupó un lugar en la Corte Suprema.
Además, la senadora se defendió de las acusaciones de haberse ablandado con el cartismo por su voto a favor de la ley de "Hambre Cero", que le permite al gobierno de Santiago Peña concentrar los recursos para la provisión del alimento escolar en detrimento de la gobernación de Central, en manos del liberal Ricardo Estigarribia.
En la sesión del jueves pasado, Celeste había dicho que votaría en general a favor para que no digan que estaba en contra de la iniciativa y que no permitiría que digan que votaba a favor de sus propios intereses, por sus vínculos con empresas del rubro.
Al cierre de su discurso, la parlamentaria aseguró que el proyecto sería "inocuo", que solo serviría para "llenar la pancita" de los niños, pero que no resolvería los inconvenientes de la educación.



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