"Mientras el Estado se retiraba del campo, otros ocuparon ese lugar", afirmó la legisladora, al sostener que el problema no comenzó con el reciente atentado, sino hace muchos años.
Amarilla señaló que la ausencia de caminos, escuelas, centros de salud, empleo y presencia institucional permitió que los grupos criminales ganaran terreno en comunidades olvidadas.
También advirtió que la lucha contra el crimen organizado no se resolverá únicamente con policías y militares, sino con una mayor presencia del Estado y políticas públicas que lleguen al interior del país.



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