Fue un partido táctico, con pocas acciones de peligro en las porterías. Europeos y sudamericanos concentraron su juego en la mitad de la cancha, con la intención de neutralizar la ofensiva rival.
Debido a esto, el primer tiempo finalizó con un empate sin goles. El marcador se abrió recién en la etapa complementaria, cuando los clubes empezaron a dejar espacios en defensa, por buscar el gol.
Romelu Lukaku anotó el gol para los ingleses, cuando transcurrían 55 minutos. Fue un centro desde la banda izquierda que encontró bien ubicado al belga, que anotó con un potente cabezazo, imposible para el arquero brasileño.
Solo 10 minutos después llegó la igualdad. Raphael Veiga marcó desde el punto penal, después de una clara mano dentro del área, por parte del defensa Thiago Silva. Fue una definición potente junto al vertical izquierdo.
La igualdad se mantuvo hasta el final del tiempo regular, por lo que el partido se extendió a los suplementarios. El campeón europeo tomó la iniciativa en esta última recta, con un dispositivo táctico ofensivo, que encerró a los brasileños en su campo.
Los brasileños se cerraron en su cancha, con poca intención de contragolpear. La presión inglesa dio resultado y al minuto 114, la pelota rebotó en la mano de Luan y tras revisar el VAR, el juez determinó un penal que Kai Havertz cambió por gol.
Fue una revancha para Chelsea, que en el 2012 perdió la final de este torneo, precisamente ante un club brasileño. En esa oportunidad cayeron (1-0) en la disputa del título contra Corinthians, último campeón sudamericano del Mundial.



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