Mediante pruebas de ADN, el equipo comparó los restos del navegante con los de su hermano Diego y su hijo Fernando, ambos enterrados en la Catedral de Sevilla, y confirmó que los huesos allí enterrados eran efectivamente los de Colón. La conclusión pone fin a siglos de especulaciones sobre la autenticidad de los restos conservados en la catedral.

Aun así, el misterio aún no está del todo resuelto. Aunque los huesos de Sevilla son los de Colón, el cuerpo está incompleto. Parte de sus restos pueden estar en República Dominicana, en el Faro de Colombo, según los científicos.

El genetista José Lorente Acosta, responsable del estudio, afirmó que Colón “podría estar en dos lugares al mismo tiempo”, ya que los huesos pudieron haber sido divididos durante los años en que fueron trasladados entre España, Cuba y La Española (actual República Dominicana). República).

Otro punto importante revelado por el estudio fue el verdadero origen de Cristóbal Colón. Si bien la versión tradicional lo describe como un marinero nacido en Génova, Italia, las pruebas de ADN sugieren que en realidad era español, posiblemente nacido en la región de Valencia. Además, las investigaciones indican que Colón tenía ascendencia judía sefardí, lo que plantea la hipótesis de que ocultó este origen para escapar de la persecución religiosa promovida por los reyes españoles a finales del siglo XV.

En 1492, año de la llegada de Colón a América, los judíos que vivían en España se vieron obligados a convertirse al cristianismo o abandonar el país. A pesar de los hallazgos, los expertos señalan que el ADN no puede determinar con precisión la nacionalidad o la religión. Sin embargo, las revelaciones desafían la versión oficial de uno de los navegantes más famosos de la historia y continúan alimentando debates sobre su vida y legado.