La primera visita de un pontífice a París desde Benedicto XVI en 2008 está acompañada de un amplio entusiasmo popular. La víspera, 300.000 personas lo aclamaron por las calles de París y 80.000 jóvenes lo acogieron como una estrella del rock en el Estadio de Francia. Este sábado el papa recorrió los Campos Elíseos de París desde el Arco del Triunfo a bordo de su papamóvil, que se detuvo durante el camino para bendecir a bebés.
Luego llegó a la plaza de la Concordia, donde presidió la misa, el acto más multitudinario de su visita a Francia. En su homilía, León XIV pidió a los fieles franceses que construyan "una nación renovada a partir de sus raíces" cristianas y afirmó que existe sed de "Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad". A la ceremonia asistieron varias autoridades, incluida la esposa del presidente, Brigitte Macron.
Verdad y plenitud
El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficialmente laico, donde los bautizos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años (21.386 este año) pese a que la práctica religiosa retrocede de forma general. El pontífice consideró que los jóvenes son "la Iglesia de hoy” y subrayó la necesidad de verdad y de plenitud frente a la tentación de contentarse "con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos".
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó este sábado de "monumental" la misa, una celebración a la que el jefe de Estado no asistió. "Concordia y fraternidad. Francia está orgullosa de acoger al papa León XIV y de esta misa monumental en el corazón de París", escribió Macron en sus redes sociales, con un video con el recorrido triunfal del pontífice por los Campos Elíseos en su papamóvil.
Con esta celebración el papa puso fin con esta celebración a su etapa parisina para trasladarse a Lourdes, donde continuará su visita a Francia, que terminará el lunes próximo en Metz.
DZC (AFP, EFE)



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