Desde el 18 de mayo, los sacerdotes locales parecen haber ayudado a las familias a abandonar sus hogares y buscar refugio lejos de Aguililla, un pequeño pueblo de Michoacán que ha sido el centro de una disputa territorial entre varios grupos de narcotráfico. Los informes de bloqueos de carreteras por grupos criminales en las afueras de la ciudad llevaron a un aumento en la gente que huía, informó Milenio.
"Para salir, tenemos que toparnos con diferentes retenes, diferentes personas, diferentes grupos armados", dijo Gilberto Vergara, un sacerdote del pueblo, a Televisa. "Esto nos pone en el ojo del huracán".
Cerca de allí, en la localidad de Apatzingán, la Iglesia administra 39 refugios en los que alberga a más de 1.500 exresidentes de Aguililla. Incluso, uno de los religiosos está en el proceso de establecer un refugio en la ciudad fronteriza de Tijuana, para quienes han decidido emigrar a Estados Unidos,
Las diócesis además escriben cada vez más cartas de recomendación para los residentes de Aguililla que esperan salir con una solicitud de asilo.
Aguililla se encuentra en Tierra Caliente, una región en el oeste de México que en la última década se ha convertido en una de las zonas más violentas del país debido a los combates entre el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cárteles Unidos y numerosas facciones locales.
La violencia se ha intensificado en Aguililla, específicamente desde que el líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", decidió retomar el control de su ciudad natal. Los carteles no solo llevan a cabo tiroteos en zonas públicas que a menudo causan daño a los residentes, sino que también establecen bloqueos para impedir el ingreso y la salida de las fuerzas del orden y de los grupos rivales.
El efecto adverso ha sido la escasez de alimentos, gasolina y medicinas para los ciudadanos del común.



COMENTARIOS