El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, salió el jueves hacia la capital italiana para reiterar su mensaje de que “Estados Unidos ha vuelto” después de cuatro años marcados por la controvertida diplomacia de Donald Trump.
La ausencia de los presidentes ruso Vladimir Putin y chino Xi Jinping, quienes se conectarán por video, reduce las expectativas de la cumbre, un foro entre aliados y rivales de diferente tamaño y poder.
Actualmente está formado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.
Desafíos complejos
El foco central de la cumbre en Roma será sobre todo el cambio climático, ya que se celebra la víspera de la crucial conferencia COP26 que se inicia el lunes en Glasgow, Escocia, y que pretende tomar decisiones históricas para detener el aumento de la temperatura del planeta.
Para Antony Froggatt, investigador del Instituto Chatham House, si el G20 no se compromete a limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados y a ser neutros en emisiones de carbono antes del 2050, “no queda alguna esperanza” de cumplir el Acuerdo de París de 2015 para la reducción del efecto invernadero.



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