Un escándalo mayúsculo desató la detención del empresario Luis Montanaro, incluso con amenazas hacia la fiscal interviniente Ruth Benítez, quien imputó al sospechoso por lesión del derecho a la comunicación y a la imagen por comercializar material explícito vía plataformas.
De acuerdo a la investigación, en fecha 10 de julio del 2024, Montanaro habría compartido sin consentimiento a través de distintas plataformas de mensajería numerosas imágenes y videos de carácter sexual, presuntamente de su expareja. Lo agravante del caso es que llegó a lucrar con la divulgación, lo cual está plenamente comprobado, según mencionó la interviniente.
Tras su aprehensión, fueron saltando datos muy llamativos, como por ejemplo el contrato de derechos y obligaciones en cuanto a la índole sexual, convivencia y relacionamiento que el mismo supuestamente hacía firmar a sus parejas. Él se denominaba “Amo”, mientras que la mujer era su “Sumisa”.
También ahora se sabe que Montanaro estaba al frente de un club de encuentros sexuales. Para ello administraba una página web, donde se exigía una suscripción. Con el pago de la membresía, el interesado formaba parte del club donde se ofrecía servicios en línea y además en físico, en un local que inicialmente estaba en el Barrio Villa Morra y luego se mudó a otra zona, según mencionó la fiscal del caso. “En el club se ofrecían parejas ocasionales y también las parejas estables podían ir a tener una velada diferente con otras personas”, dijo a la 730 AM.
El negocio que montó el investigado con su club habría resultado en un éxito, lo cual ahora se traduce en la inquietud que tienen muchas figuras reconocidas en la sociedad. “Hay personas preocupadas, pero me causa gracia porque no es una causa peligrosa, pero sí hay muchas personas preocupadas”, indicó la fiscal Benítez.
La agente del Ministerio Público, quien investiga si Montanaro llegó a filmar y divulgar los encuentros sexuales registrados en el club, reconoció que recibió amenazas por su pesquisa. “Recibí amenazas pero eso tampoco me va a afectar. Siempre recibí amenazas, pero eso no me mueve, estoy protegida por el de arriba (refiriéndose a Dios). No puedo negar que recibí. Eso no va a afectar la investigación”, dijo.
La investigadora prefirió no dar muchos detalles, al considerar que es una situación irrelevante que no va a afectar a su investigación. “De lo único que tengo temor es a Dios, el resto no me interesa. Las amenazas no me van a atajar”, dejó en claro.
Por otro lado, la fiscala lamentó que otras supuestas víctimas no se presentaron para denunciar, por lo que instó a las mismas a ser valientes y recurrir a su sede, donde tendrán la garantía y la protección de su intimidad. “Les ruego que se acerquen”, acotó.
En otro momento la interviniente indicó que no se puede descartar la existencia de menores de edad en el grupo de las víctimas y además mencionó que van a indagar en los equipos incautados para comprender toda la trama instalada por el sospechoso.



COMENTARIOS