El 21 de septiembre, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) en México anunció un nuevo sistema antidrones cuyo costo se estimó en 215,7 millones de pesos mexicanos (alrededor de US$9,6 millones) para contrarrestar el uso de esos dispositivos por parte de organizaciones criminales, como informó El Universal.

Recién el pasado mes, un informe alegaba que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) había estado desplegando drones cargados con explosivos C4 de uso militar en Tepalcatepec, Michoacán, presuntamente contra grupos locales de vigilantes.

Aunque esos ataques por aire puedan haber acrecentado la preocupación de las autoridades mexicanas, lo que ha sido común es que las redes del crimen organizado en Latinoamérica usen drones para vigilancia.

Líderes indígenas de la zona de Caru, en Maranhão, norte de Brasil, afirmaron que temían que sus territorios estuvieran bajo vigilancia permanente con drones controlados por taladores ilegales y narcotraficantes que buscaban sembrar marihuana en esa zona, según informó UOL News el pasado 14 de septiembre.

Según el Washington Post, en julio, en Guatemala narcotraficantes estuvieron usando drones para guiar aviones con cargamentos de narcóticos hacia pistas de aterrizaje clandestinas ocultas en el Parque Nacional Laguna del Tigre.

Guardaparques y soldados en operaciones en la zona afirmaron que, aproximadamente una vez a la semana, podían oír drones sobrevolando sus bases en la selva antes del arribo de aviones durante la noche, lo que indicaba que los traficantes habían estado usando esos dispositivos para vigilar la posición de las autoridades y así garantizar que sus pilotos pudieran aterrizar sin problemas.

Juan de la Paz, coronel del ejército guatemalteco en zona, hizo eco de las preocupaciones de que los narcotraficantes hayan estado usando nuevas tecnologías para mantener lejos a las autoridades. “Sus recursos son ilimitados, y solo estamos tratando de seguirles el paso”, dijo De la Paz a The Washington Post.

En otros lugares como Brasil y el Caribe, las mismas autoridades han estado usando drones para impedir las operaciones de narcotráfico.

El Brookings Institute predijo recientemente que la gran restricción de movimientos asociada a la pandemia de COVID-19 no hará más que acelerar la proliferación de drones entre las redes ilícitas, lo que puede indicar que habrá más ministerios de defensa siguiendo la nueva medida de México.