La iniciativa se estructura en tres pilares. El primero contempla el carácter universal o solidario, que establece un piso mínimo de protección para las personas mayores. El segundo pone el acento en un esquema contributivo proporcional, es decir, que permita aportar según la capacidad del trabajador, incluyendo a independientes e informales mediante mecanismos simplificados. El tercero es complementario voluntario, orientado al ahorro previsional adicional.
El oficialismo patea la reforma de la Caja Fiscal para marzo por la disputa entre Valdovinos y el Senado.
"La idea es ir armando una mesa que trabaje exclusivamente el tema de la pensión universal de todos los paraguayos porque si no acá nos enfocamos al funcionario público nomás y a gente que está en IPS. Se puede aprovechar para hacer una reforma integral del sistema", apuntó Buzarquis a LPO.
El nuevo sistema planteado no reemplaza al IPS ni a la Caja Fiscal. Tampoco elimina derechos adquiridos, sino que busca crear un marco nacional que integre los regímenes vigentes y amplíe la cobertura previsional de manera progresiva. Uno de los ejes es sumar a los trabajadores informales, independientes o con trayectorias laborales intermitentes.
La idea es ir armando una mesa que trabaje exclusivamente el tema de la pensión universal de todos los paraguayos porque si no acá nos enfocamos al funcionario público nomás y a gente que está en IPS. Se puede aprovechar para hacer una reforma integral del sistema
El proyecto toma como referencia experiencias de pensiones universales en otros países, con esquemas focalizados en los sectores de menores ingresos y modelos de implementación gradual por edad, considerado el más viable para sociedades con alta informalidad laboral como la paraguaya.
Paraguay registra un proceso de envejecimiento poblacional, con un 8,3% de personas de 65 años y más, mientras que los jubilados y pensionados contributivos apenas superan los 160.000, lo que evidencia una cobertura limitada.
Si bien el país cuenta con una pensión para adultos mayores vigente desde 2009, el proyecto de Buzarquis expone que este esquema no resuelve problemas estructurales como la fragmentación de regímenes y la ausencia de un mecanismo universal que permita cotizar de forma simple y progresiva.
Con la reforma de la Caja Fiscal en un limbo a raíz de la disputa entre los planes del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, y el ala política del Gobierno -miembros del gabinete, legisladores y dirigentes colorados-, el senador del PLRA intenta abrir el juego con un proyecto aún más ambicioso.
En la región predominan sistemas mixtos o públicos con distintos niveles de intervención estatal. En Brasil rige un esquema contributivo público administrado por el Estado, con reformas recientes que elevaron la edad mínima, y un componente asistencial para los sectores más vulnerables.
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Por su parte, Chile combina capitalización individual con una pensión estatal garantizada para mayores de 65 años. Argentina mantiene un sistema público de reparto financiado con aportes y recursos fiscales, complementado con moratorias que ampliaron su cobertura.
Uruguay aplica un modelo mixto, con un pilar estatal de reparto y otro de capitalización individual, considerado uno de los más estables de la región. En Paraguay el sistema es fragmentado, ya que el IPS cubre a los trabajadores formales del sector privado, la Caja Fiscal al sector público y, en paralelo, la pensión para adultos mayores se mantiene como pilar solidario no contributivo.
LPO



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