Juan Carlos Bonilla Valladares, exdirector de la policía de Honduras, más conocido como “El Tigre”, fue detenido en un peaje a las afueras de la capital Tegucigalpa el 9 de marzo. El exmandatario se enfrenta a la extradición hacia Estados Unidos, donde los fiscales lo acusan de participar en una conspiración para traficar narcóticos patrocinada por el gobierno, que implica a altos funcionarios hondureños, incluido el expresidente Hernández. El arresto ocurre pocas semanas después de que la policía de Honduras arrestara a Hernández, también requerido en extradición por narcotráfico.

En abril de 2020, los fiscales estadounidenses acusaron inicialmente a Bonilla por delitos relacionados con armas y tráfico de narcóticos. El Departamento de Justicia señala al exjefe de abuso de autoridad dentro de la policía de Honduras para proteger cargamentos de cocaína a nombre del expresidente y su hermano, Juan Antonio "Tony" Hernández Alvarado, quien fue condenado por narcotráfico y ahora purga cadena perpetua en Estados Unidos.

Los fiscales estadounidenses posteriormente presentaron una solicitud de extradición para Bonilla, en mayo de 2021. Pero el exoficial de policía ya estaba prófugo de la justicia, según Univision.

El exjefe de policía había negado las acusaciones de los fiscales estadounidenses.

Horas después de su arresto, la policía de Honduras presentó a Bonilla ante la prensa, esposado de manos y pies, en una emulación de la escena que habían protagonizado pocas semanas antes cuando detuvieron a Hernández y lo encadenaron en el exterior de su casa en Tegucigalpa. Bonilla permanecerá en detención a la espera de su audiencia de extradición el 10 de marzo, según la policía de Honduras.

Bonilla fungió como jefe de la policía de Honduras entre 2012 y 2013, pero su posición se vio envuelta en controversias por denuncias de participación en escuadrones de exterminio.