El reporte revela que en los registros policiales de la ciudad de Dolores, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 23 de octubre de 2019, Ariel Fernando Morán fue condenado a un año de prisión por el cargo de amenaza y daño. Pero esta condena fue con suspensión condicional, pues va con una serie de medidas. 

Por otra parte, la Justicia argentina aclara que Morán nunca estuvo preso, tampoco registra que haya cumplido disposiciones de autoridades. Siendo este el único dato que salta sobre Morán en la justicia.

En los registros tributarios de Argentina –menciona el reporte–, Ariel Morán es un fantasma, el hombre declaró un domicilio fiscal en Viamonte, Dpto. H, en capital federal, y tres domicilios alternativos.

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Peluche. Las primeras averiguaciones condujeron a pistas escalofriantes acerca de Morán.

Gentileza.

En cuanto a nivel socioeconómico, Morán declaró percibir menos de 825.000 pesos argentinos, lo que lo ubica en la categoría D2, que corresponde al estrato humilde de bajos ingresos, en situación de pobreza, con empleo informal y bajo nivel de educación.

En cuanto a su situación laboral, no se sabe a qué se dedica, tampoco se conocen sus compromisos financieros mensuales; respecto a actividades, Morán solo declaró servicios personales. Los datos personales de la AFIP (Agencia Federal de Ingresos Públicos de la Argentina) tampoco arrojan pistas sobre el hoy procesado por sospechas de ser un abusador serial de mujeres.

En cuanto a su permanencia en nuestro país, de acuerdo a la cantidad de presuntas víctimas que salieron a alzar la voz de denuncia tras conocerse de su detención, el hombre no es un recién llegado. De hecho, la lujosa vivienda allanada en San Bernardino, que está ubicada en un privilegiado lugar de la ciudad veraniega, es de su propiedad –de acuerdo a la investigación fiscal–, cuya cotización para nada estaría al alcance de una persona del perfil que presenta en documentos oficiales de Argentina, es decir, humilde, sin formación, desocupado o con empleo informal.

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La casa. En el allanamiento a la vivienda de Morán, los intervinientes encontraron sorprendentes evidencias.

Pero en nuestro país se lo tiene como ingeniero civil, presuntamente involucrado en proyectos inmobiliarios, versiones que todavía faltan ser dilucidadas por las autoridades, que explicarían el acomodado nivel de vida que llevaba, incluso le dejaba tiempo para dedicarse presuntamente a pasiones más truculentas, como seducir y someter y explotar sexual y laboralmente a mujeres, muchas de ellas menores de edad,

El abogado Alcides Burgos, quien tiene la representación legal del imputado por coacción grave y violación de la patria potestad, apuntó al hecho de que en la carpeta fiscal figura solamente la denuncia de la adolescente de 17 años, que presuntamente fue raptada luego de estar en la Expo de Mariano Roque Alonso, y que todas las demás mujeres que aparecieron haciendo denuncias no figuran en la carpeta. Su cliente “negó categóricamente” que haya cometido todos esos hechos.

“En ningún momento ha incurrido en una actividad forzada hacia ninguna persona; nosotros a esas denuncias accedimos a través de los medios de comunicación, porque dichas denuncias no han sido formalizadas”, declaró.

“La Fiscalía piensa que es un estudio de filmación, pero mi defendido descarta esa posibilidad; es una sala de cine”, retrucó el abogado.

  • La Justicia argentina aclara que Morán nunca estuvo preso, tampoco registra que haya cumplido disposiciones.
  • Morán figura en la categoría D2, que corresponde al estrato humilde de bajos ingresos, en situación de pobreza.