El tribunal oral en lo Criminal de San Isidro estuvo integrado por Esteban Andrejin, Osvaldo Ross y Victoria Santamaría Guglielmetti, mientras que la fiscal Laura Capra fue la que investigó el caso y había solicitado la misma condena en la tercera y última audiencia, realizada el viernes 7 de noviembre pasado.
El colegiado dictó la condena de forma unánime por homicidio calificado por ser cometido “criminis causae” (con el fin de ocultar o asegurar el resultado de otro delito o procurar su impunidad), en concurso real con robo.
El homicidio del ingeniero
Rosalía Paniagua no era la empleada oficial de la familia Wolfenson y solo estaba cubriendo a la doméstica oficial. La mujer ingresó a trabajar en la residencia por recomendación de un guardia privado del barrio.
La muerte violenta del ingeniero no estuvo clara desde el principio, pasó más de un mes hasta que las piezas del rompecabezas empezaron a encajar y se llegó a la verdad.



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