El Juzgado Penal de Control y Garantías N.º 1 de Capiatá, a cargo de la jueza Norma Salomón Marín, condenó a Óscar Javier Riveros Portillo a tres años de pena privativa de libertad por la muerte de Matheo, un perro de raza caniche.

La condena se dictó durante la audiencia preliminar, luego de que la Defensa Pública solicitara la aplicación de un procedimiento abreviado. Riveros Portillo admitió el hecho atribuido y consintió someterse a esa salida procesal, con una pena de tres años de cumplimiento efectivo.

La fiscal Yennifer Marchuk, quien inicialmente se ratificó en su acusación y pidió elevar la causa a juicio oral, no se opuso al planteamiento. Argumentó que la carpeta fiscal contenía elementos sobre la existencia del hecho punible y que la sanción propuesta coincidía con la pena que el Ministerio Público solicitaría en un eventual juicio.

La magistrada consideró reunidos los requisitos para aplicar el procedimiento abreviado, atendiendo a la admisión del acusado, su consentimiento y la intervención de su defensa.

También concluyó que Riveros Portillo actuó con capacidad de conocer la antijuridicidad de su conducta y de determinarse conforme a ese conocimiento, por lo que lo declaró reprochable por crueldad animal con resultado de muerte.

La conducta fue encuadrada en el artículo 68, inciso 1, literal a), e inciso 2 de la Ley N.º 7513/2025, de Protección y Bienestar Animal, en concordancia con el artículo 29, inciso 1, del Código Penal.

Al fijar la sanción, la jueza señaló que, conforme al artículo 421 del Código Procesal Penal, la pena en un procedimiento abreviado no puede superar la requerida por el Ministerio Público. Asimismo, valoró las circunstancias del hecho, la conducta del acusado y su probable reinserción social.

La sentencia establece que la pena quedará compurgada el 17 de febrero de 2029, sin perjuicio de las facultades del Juzgado de Ejecución Penal. Para esa fecha dispuso su libertad, siempre que no existan otras resoluciones que ordenen mantenerlo privado de ella. También ordenó remitir la causa a ejecución una vez que el fallo quede firme.

Según la información proporcionada por el Ministerio Público, Riveros Portillo atacó al perro con un arma blanca en la zona del cuello y le ocasionó lesiones que provocaron su muerte.

El perro Matheo tenía ocho años y desapareció el 14 de febrero de 2026, en el barrio Sagrada Familia de Itauguá. Su propietaria, Rosa Elizabeth Candia, lo buscó entre los vecinos y ofreció una recompensa. Al día siguiente, un hombre llegó a su vivienda con una bolsa que contenía el cuerpo del animal.

La mujer aclaró que había rechazado un pedido de dinero un día antes de la desaparición del perro. Precisó que su negativa no correspondía al pago de la recompensa, como se había difundido inicialmente.

El informe anatomopatológico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Asunción, identificó lesiones en el cuello y el tórax, además de fracturas, hemorragias y ruptura pulmonar.

La causa penal se inició el 18 de febrero de 2026, fecha en que se presentó la imputación y se decretó la prisión preventiva. El 17 de agosto, la fiscal Marchuk formuló acusación y solicitó la apertura de un juicio oral.