De acuerdo con los antecedentes, las agresiones consistentes en tocamientos de índole sexual se iniciaron en noviembre de 2017 en una vivienda particular ubicada en el km 7 Monday del municipio de Presidente Franco, época en que las menores tenían 6 y 7 años de edad, respectivamente. Tras el fallecimiento de la madre de las niñas, el hombre asumió la tutela y el cuidado del hogar, circunstancia que fue aprovechada por el agresor para dar continuidad a los abusos bajo amenazas.
La investigación penal cobró impulso luego de que una de las víctimas lograra relatar la situación a una vecina del barrio, quien acudió a las autoridades para formalizar la denuncia correspondiente. Durante el proceso, la denunciante testificó que la propia madre de las niñas le había confesado en vida que su pareja sometía a las menores e incluso había buscado auxilio policial previo, aunque las gestiones no prosperaron en su momento debido a las intimidaciones que recibía por parte del hoy condenado.
Para fundar la condena, el órgano juzgador valoró los informes de las evaluaciones psicológicas practicadas a las víctimas, los dictámenes médico-forenses, las declaraciones testificales colectadas y los registros de las actuaciones previas. El Tribunal encuadró la conducta dentro del tipo penal de abuso sexual en niños conforme a la norma vigente al momento de la comisión de los hechos, legislación que establecía un marco de pena privativa de libertad de hasta 20 años de prisión.



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