«A esta altura de mi vida, esto se siente más como una responsabilidad y una carga que como un cargo», afirmó, asegurando que asumió el puesto por una obligación patriótica y que cuenta con propuestas en el sector privado en caso de no continuar.

Respecto a los millonarios indicios de irregularidades detectados durante su gestión, los cuales estimó en más de USD 1.000 millones en los últimos años, Benítez lamentó la falta de sanciones contundentes en el sistema judicial.

«Ese es el gran problema de nuestro país: la impunidad», aseveró al ser cuestionado sobre la falta de procesados o condenados en casos emblemáticos como el del Instituto de Previsión Social (IPS). Admitió que los informes remitidos por el órgano de control no suelen culminar de forma «exitosa» en el ámbito penal.

Por último, ante los comentarios de una posible candidatura con miras al 2028 o la designación para integrar la Corte Suprema de Justicia, Benítez no quiso dar una respuesta definitiva, aunque reconoció su afinidad por el ámbito jurídico.

«Yo soy un académico, ese es mi perfil. Como jurista, obviamente aspiro a ascender profesionalmente», subrayó el contralor, no sin antes aclarar que hasta el momento no recibió ninguna propuesta formal para el cargo.