El médico forense Pablo Lemir indicó a la radio Universo que cuando sea internada una persona con un cuadro grave, sus familiares ya no pueden contactar con la misma. En el caso de producirse su fallecimiento, los parientes ni siquiera podrán ver el cuerpo, ya que el cadáver se coloca en una bolsa mortuoria desinfectada y luego en un cajón completamente sellado.

De darse la muerte en la vivienda, la familia deberá mantenerse a dos metros del cuerpo y evitar el contacto. Solo podrán manipular el cadáver los trabajadores de la funeraria o los funcionarios de Salud Pública, de acuerdo con el entrevistado.

Lemir sostuvo por otra parte que hay que prepararse ante un posible punto de quiebre respecto a las bajas. Esto se dará cuando se ve sobrepasada la capacidad de respuesta del sistema sanitario y del sector funerario.

En un punto de quiebre deben tomarse medidas dependiendo de la ciudad donde se registre. En ese sentido comparó que no será lo mismo que mueran 40 personas en Asunción y en una ciudad del interior del país, ya que en la capital podrá manejarse pero en las otras localidades no porque solamente cuentan entre una o dos funerarias.

“Tenemos que trabajar con los intendentes y gobernadores, además del personal sanitario de cada sitio, para que, conociendo la capacidad de su zona, puedan estimar los escenarios posibles”, puntualizó.

Así también resaltó que debe verse la posibilidad de realizar las sepulturas en horarios nocturnos, cuando se da la mayoría de los casos.