Advirtió que esta maniobra agrava la crisis sanitaria, justo cuando las negociaciones alcanzaban un punto decisivo tras más de tres meses de reclamos.

Durante un tenso cruce, Martínez recriminó a las parlamentarias y a los profesionales por pactar acuerdos particulares al margen de las decisiones adoptadas en asambleas colectivas. Para la senadora, la mesa de diálogo perdió validez y calificó de inoperante la mediación de las autoridades Sanitarias. En ese sentido, al referirse a sus colegas legisladoras, afirmó que no cuentan con las condiciones para resolver la situación y aseveró: «El único que puede sentarse a hablar es el presidente de la República«.

La postura adoptada genera una profunda indignación entre el personal médico y pone en riesgo los avances logrados en el Senado. Sin un interlocutor con verdadero poder de decisión, el escenario de la salud pública se encamina a una mayor inestabilidad.