El mundo entero conoció el pasado jueves el caso de la boxeadora Imane Khelif, quien enfrentó a la italiana Angela Carini. Esta última decidió retirarse de la pelea a los 46 segundos, al manifestar que ya no podía seguir debido a los dolores en el rostro, como nunca antes lo había sentido.

La situación sirvió para recordar lo que ya había ocurrido con la boxeadora argelina en el Mundial de 2023, competencia de la cual fue descalificada por no superar pruebas de elegibilidad de género.

El informe hablaba de “elevados niveles de testosterona que no cumplían los criterios de elegibilidad”. Dicha situación no impidió su participación en los Juegos Olímpicos de París, ya que recibió el apoyo y la venia de la organización.

El caso llevó al debate genético. Al respecto, la doctora Dora Lacarruba, especialista en nuestro país, refirió que el diagnóstico genético es confidencial tanto por la delegación de la boxeadora, así como por el Comité Olímpico.

La especialista sostuvo que se trata de un caso de disturbio de diferenciación sexual. “Hay que ser cuidadosos. No todo el mundo tiene por qué saber el diagnóstico genético”, manifestó en entrevista con Radio Ñandutí, donde además indicó que no pasa por la atracción sexual que pueda tener la persona.

Resaltó que los niveles de sexualidad no se definen solo con los genitales, sino también a nivel cromosómico y psicológico. “Si hay una armonía en los cinco niveles de sexo, está todo bien. Pero, si hay una desarmonía, es un disturbio en el desarrollo sexual”, enfatizó.

Imane Khelif, boxeadora argelina de 25 años.Imane Khelif, boxeadora argelina de 25 años.

Sobre el caso de la boxeadora, sostuvo que lo que se cuestiona son los niveles de testosteronas, que normalmente es una hormona producida en mayor cantidad por los hombres antes que las mujeres. En el caso del deporte, ayuda incluso a mejorar la masa muscular y la masa ósea. El aumento artificial representa una forma de dopaje, que trae como consecuencias diversas sanciones.

Otra boxeadora involucrada en una polémica similar es la taiwanesa Lin Yu Ting, quien, al igual que la argelina, fue también descalificada del Mundial por fallar una prueba de género.

Desde el Comité Olímpico Internacional (COI) la postura es que ambas están autorizadas a competir en los Juegos Olímpicos de París, ya que “está establecido que son mujeres”.

CONCLUSIONES

En conclusión, los altos niveles de testosterona en Khelif, incluso hizo suponer a algunos medios de que se trataba de una atleta transgénero. Sin embargo, la testosterona no solo está presente en los hombres, sino también en las mujeres aunque en menor nivel. Esta es producida por los ovarios y las glándulas suprarrenales.

Cuando los niveles son superiores a la media, se puede hablar de casos de hiperandrogenismo. La comunidad científica considera que hay alrededor de un 1,7% de personas intersexuales en la población general.

“La prueba de la testosterona no es una prueba perfecta. Muchas mujeres pueden tener niveles de testosterona iguales o parecidos a los de los hombres, sin dejar de ser mujeres”, dijo al respecto el portavoz del COI, Mark Adams.

Por su parte, Betiana Pérez, médica endocrinóloga internacional, dijo que tener cromosoma XY no es sinónimo de tener hiperandrogenismo o diferencias en el desarrollo sexual, cada causa de hiperandrogenismo es diferente”.

Agregó que hay mujeres con cromosomas XY y que no tienen hiperandrogenismo y que incluso existen casos de mujeres con cromosomas XY e hiperandrogenismo, pero con resistencia al mismo. “Aunque la testosterona está elevada no tiene efecto”, sostuvo.