De acuerdo a los datos, Vanesa Candia vuelve a la Itaipu Binacional, principalmente gracias a la asunción del Clan Zacarías al poder en la entidad y las “gestiones” de su propio marido, el funcionario (jubilado) de la IB, Justino Oscar Abrahán Caballero, quien incluso mantuvo – o mantiene -vínculos comerciales con el clan ZI.
Según la “versión oficial”, Candía ganó un juicio laboral, reincorporándose de esa manera a la binacional, después de 16 años de labor en el Ministerio Público. Sin embargo, se da la casualidad que esta decisión judicial se da precisamente en momentos en que el Clan Zacarías, beneficiado por el presidente electo Santiago Peña (ANR – Honor Colorado), adquiere el poder absoluto en la entidad binacional, dándose por descontado que reposicionarán a todos sus “leales” en importantes y bien remunerados cargos, como sucede ahora con la propia Vanesa Candia.
Además de ser repuesta en el cargo, la ahora exagente fiscal cobrará todos sus salarios caídos, tras ganar el pleito por despido injustificado. La misma venía desempeñándose como representante del Ministerio Público desde el 2017. Ingresó a la Fiscalía en el 2007 y estuvo hasta el 2017 como asistente fiscal. Luego, el 4 de octubre de aquel año, por medio de concurso de méritos y aptitudes, fue nombrada agente fiscal por la Corte Suprema de justicia.
GESTIÓN INTRASCENDENTE Y CON ALGUNAS POLÉMICAS
Su gestión como agente fiscal no conoció de muchos éxitos, más bien se desempeñó de manera discreta e intrascendente, según manifiestan colegas de Vanesa Candia. No obstante, una de las polémicas más recientes en que estuvo involucrada es el caso de los 11 agentes policiales gatillo fácil, que mataron a balazos a una pareja, en noviembre del año pasado en Ciudad del Este, al confundirlos con delincuentes.
El abogado Mauro Barreto, representante de la familia de uno de los fallecidos, había lamentado públicamente la recusación de Candia, exteriorizando sus sospechas de que “ella misma impulsó la recusación para apartarse del caso”, a sabiendas de lo que pasará con la liberación de todos los agentes acusados, existiendo incluso un reporte de criminalística que confirma que todos los agentes acusados efectuaron disparos de arma de fuego, confirmándose así su participación en el doble crimen. Barreto cuestionó duramente la actuación de Candia, señalando que la misma era parte del plan de blanqueo de los uniformados.
MARIDO CON FUERTES INFLUENCIAS Y “NEGOCIOS” CON LOS ZACARÍAS
El marido de la exfiscal Vanesa Candia, el funcionario jubilado de Itaipu Justino Abrahán Caballero, mantiene excelentes contactos con el Clan Zacarías. En ese sentido, según publicaciones periodísticas de la época, en el 2010, ante el escribano Gilberto Orella, fue creada con un importante capital de G. 6.000 millones la empresa Gaia SA, que tenía como accionistas a Justo Zacarías y a su esposa, la diputada Rocío Abed, junto con otras cuatro personas, entre las que figuraba Justino Óscar Abrahán Caballero.
Además, Caballero compartía otra empresa con el brazo derecho de los Zacarías, Alberto Rodríguez Florentín. Se trata de Santa Teresita del Niño Jesús SRL, un conocido colegio privado de CDE. Presuntamente Caballero vendió sus acciones, según afirmó a medios de prensa. No obstante, caben pocas dudas de que hubo fuerte tráfico de influencias para que Vanesa Candia sea reincorporada a la Itaipu Binacional, mediante presiones en el ámbito judicial para ganar el juicio laboral por despido justificado y volver a la IB, que por cinco años estaría “dominada” por el Clan Zacarías.



COMENTARIOS