El testigo, concretamente relató que 200 metros antes del suceso, el ladrón que se hacía pasar como vendedor, tocó el timbre para bajar del bus, pero el chofer no paró, entonces se sentó detrás de Liz Vera, justo en momentos que ella sacaba su celular.

Tras despojarla del aparato, bajó del bus, que había detenido la marcha, pero luego siguió y allí Liz se arroja cayendo al pavimento.

El testigo que declaró es quien golpeó la chapería del bus para pedir que detenga la marcha el chofer, y también los demás pasajeros hicieron lo mismo. El chofer del ómnibus en su declaración alegó que no paró, pues vio por el retrovisor que la joven se levantó.

Rienzi sostuvo que, al no hacer la denuncia en una comisaría, se reafirma más la responsabilidad del chofer y la imputación al mismo, por omisión de auxilio y por no dar aviso de un hecho punible.