Las declaraciones se dan luego de que el Gobierno de Brasil manifestara preocupación por el posible despliegue de militares estadounidenses en Paraguay, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y cooperación en materia de seguridad regional.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva incluso señaló recientemente que su país debe prepararse ante eventuales amenazas externas, lo que elevó el debate sobre el alcance del acuerdo entre Asunción y Washington, D.C.

González insistió en que el “reaseguro” institucional del acuerdo SOFA es el control del Congreso paraguayo, aclarando que incluso entrenamientos militares o ejercicios conjuntos con tropas estadounidenses requerirán autorización legislativa.

El ministro también subrayó que Paraguay mantiene su soberanía en política exterior y que este tipo de acuerdos buscan fortalecer la cooperación para enfrentar amenazas actuales como el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.

Además, explicó que la colaboración con Estados Unidos permitirá ampliar programas de entrenamiento, intercambio técnico y asistencia humanitaria, siempre bajo supervisión del Ministerio Público y el Poder Judicial, descartando que se trate de un proceso de militarización.