“Él no quiso ni conocerle a su hija, se pasa sacando los trapos de todo el mundo cuando el no puede decir nada”, dice en contacto con HOY, Gisela Fleitas, la denunciante en cuestión.
La mujer cuenta que hace 10 años conoció al empresario y mantuvieron una relación sentimental de varios meses, hasta que decidió finalizarla pensando en su hijo. “No me parecía un buen ejemplo de figura paterna, pero al mes (de terminar) me quedé embarazada”.
Comenta que habló con él y le dijo que no tenía problema en hacerse cargo de la educación del bebé pero que precisaría ayuda económica y llegaron a un acuerdo, pero una semana después Pidal cambió de parecer y le dijo que en adelante solo hable con su abogado, Lorenzo Carrillo. “Fue su compañero de colegio y es de la misma calaña que él”.

A fines del 2010, el empresario se borró: “Mi abogada estaba espantada, no me llegó a contar todas las excusas que inventaron en ese entonces por mi estado”. A pesar de ello decidió no querellarlo.
Luego, en abril de 2011, su beba nació, irónicamente en ese mismo mes, Pidal contrajo matrimonio con su actual esposa, Magalí Peralta.Nuestra entrevistada asevera que el hombre reconoció a la niña, únicamente porque se judicializó. “Cuando supo que iba a tener que pagar todo, porque iba a salir perdiendo, se allana por no pagar los honorarios de la contraparte”.
“Por oficio se hace el certificado con el apellido del papá. Está en el escrito que el nunca se negó, que siempre el acompañó… no es coherente”, continúa.
A partir de ahí empezó a depositar la suma irrisoria de Gs. 600 mil, cuando los gastos de cuidado de un bebé son mucho mayor. Su asesoría legal le recomendó que la pequeña mantuviera su apellido, para no tener inconvenientes en las decisiones sobre la menor.
Recién el 2016, Pidal aumentó a Gs. 800 mil, la suma de manutención, el cual no era frecuente y ni respetaba fecha correspondiente del mes. “Siempre depositó tarde, la primera quincena del mes para él no existe, menos mal que siempre trabajé”.
“UN PÉSIMO PADRE”
Gisela asegura a su hija no le faltó nada hasta hoy día, debido a su esfuerzo y trabajo, sin embargo legalmente apelará a un aumento en la pensión alimentaria, aunque fuera de eso no espera nada Pidal.
Incluso, decidió esperar más antes de accionar ante el escándalo de sobrefacturación de mascarillas en abril de este año, hecho denunciado por Ignacio, a modo de esperar a una estabilización del empresario. “porque sé que es un tiro al aire, no tiene todas las neuronas”.
“Con él no se puede hablar, no le conoce a la nena. Ella me pregunta por su papá y las psicólogas me dijeron que le haga saber a él que ella le quiere conocer, pero no tengo manera de contactar con él”.
Afirma que lo único que le dijo a su hija es que su padre ‘viaja’ mucho. “Hasta que en algún momento, cuando ella sea más grande, le pueda decir como fueron las cosas, cómo fue y cómo es él. Es una pena”.
Resalta la ironía del padre de su hija, que acostumbra a denunciar y ‘tirotear’ desde redes sociales cuando su humanidad deja mucho que desear.
“Si va a apuntar contra todos, que vea como está por casa primero. Ignacio no puede jactarse de ser una buena persona honesta, que no tiene nada que esconder, siendo un pésimo padre”.
RESPUESTA
Luego de que el caso se hiciera público, Ignacio Pidal respondió a través de su cuenta en Twitter, adjuntando un comprobante.
“Si tengo una hija fuera de mi matrimonio en el cual siempre estoy depositando y estoy al día, adjunto comprobante del BNF del mes de agosto”, escribió, pero Gisela dice que eso no prueba que haya cumplido los meses anteriores, como el de julio pasado, donde el saldo en la cuenta fue cero.




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