Los datos indican que los abusos se sucedieron por espacio de ocho años, según las resultas de la investigación fiscal que contó con la intervención de técnicos y especialistas de la fiscalía regional, arrancando con el médico forense Carlos Silvero, quien se encargó de confirmar la existencia de “desgarro de himen antiguo”. La víctima que, a la fecha cuenta con 16 años, fue asistida por la psicóloga Alice Belén Leiva, quien, a su vez, detalló los daños que la menor sufre a consecuencia de la sucesión de hechos que soportó bajo amenazas de que J. V. acabaría con la vida de toda su familia, caso decida denunciarlo.

En el 2018, la adolescente confesó a una de sus cuñadas la tragedia por la que atravesaba y su hermanastro se encargó de llevarla a la comisaría jurisdiccional para denunciar los abusos, que derivó en la aprehensión del sujeto y su puesta a cargo del Ministerio Público. En los prolegómenos de la investigación, declararon varios testigos, entre ellos, todos sus hermanastros, quienes contaron la misma historia que la víctima dijo en la Cámara Gesell, reafirmada por los técnicos de la Fiscalía.

Villalba fundó su requerimiento en los elementos de juicio colectados en el curso de las investigaciones, destacando la labor de los profesionales que produjeron las pruebas y los presentó como testigos en el contradictorio público. La conducta desplegada por José Valiente en los hechos, fue calificada como típica, reprochable y antijurídica, ya que gozaba de todas sus facultades y en consecuencia puede distinguir lo lícito de lo ilícito.

El presunto depravado, antes o después del coito con su hijastra la obligaba a consumir una pastilla que, posteriormente, se confirmó, se trataba de anticonceptivo, según el contenido de la carpeta fiscal que fue elevada con todos los elementos probatorios al despacho del juez Carlos Vera para el despacho pertinente. El acusado sigue recluido en la penitenciaría regional donde aguarda la decisión de su causa.