La foto de un niño que sale del mar con el cuerpo cubierto de petróleo recorrió medios de todo el mundo y se viralizó en las redes sociales. La escena fue retratada en el Cabo de Santo Agostinho, en Itapuama, al noreste de Brasil, cuando el chico de 13 años colaboraba como voluntario para quitar los residuos de petróleo que invadieron las costas brasileñas.
El derrame fue identificado por primera vez el 30 de agosto en Paraiba (noreste) y desde entonces se constató la presencia de petróleo a lo largo de unos 2.250 kilómetros, llegando a afectar algunas de las playas consideradas paradisíacas de la región.
Fue el 21 de octubre que la imagendel niño fue capturada por Leo Malafaia, un fotógrafo colaborador de AFP cerca de las 11 de la mañana, en la playa de Itapuama, en Cabo de Santo Agostinho, en el estado de Pernambuco, en Brasil.
El protagonista es Everton Miguel dos Anjos quien el lunes pasado se sumó junto a sus cuatro hermanos y varios primos a retirar con sus manos los residuos de crudo esparcidos por la arena e incrustados en las rocas.
Luego de que se viralizara la foto, equipos del Ejército emprendieron las tareas de limpieza y se prohibió la participación de niños entre los voluntarios. Según datos de la Marina de Brasil, ya fueron retiradas más mil toneladas de crudo.
En total fueron afectadas unas 200 localidades. Organizaciones ambientalistas denunciaron que el Gobierno tomó cartas en el asunto demasiado tarde y que fueron escasos los medios que se pusieron a disposición de la limpieza. Muchos consideran que estan ante la peor catástrofe ambiental del noreste brasileño.



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