Según aseguró en una entrevista con RIA Novosti el director del centro, Alexánder Guíntsburg, el fármaco nasal no producirá "esos fenómenos indeseables que aparecen ahora en forma del dolor de cabeza o posibles subidas de temperatura". Explicó que este tipo de vacuna es "de uso local" y por lo tanto "no ocasiona reacciones sistémicas en forma de fiebre".

El Centro Gamaleya ha desarrollado también un mecanismo de renovación de la vacuna para adecuarla a las nuevas y futuras cepas. "Si ofrece el mismo efecto protector, pero ya contra una nueva cepa, se podrá lanzar de inmediato la producción en serie", adelantó Guíntsburg.