Tras el escándalo desatado en mayo pasado por la compra irregular de insumos de salud para enfrentar la pandemia, el Poder Ejecutivo se vio en la necesidad de crear la Comisión Especial de Control y Fiscalización de las Compras Públicas, encabezada por el actual titular de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Arnaldo Giuzzio. El otrora ex fiscal anticorrupción se convertía en el hombre fuerte del Ejecutivo, buscando de esa forma apaciguar las críticas hacia la gestión gubernamental y la nula acción ante los bochornos de corrupción que salpicaban al gobierno de Abdo Benítez.

El hombre que lidera la lucha contra el narcotráfico en el país y uno de los funcionarios de más confianza del presidente Mario Abdo Benítez remarcaba que la idea era evitar que queden casos de adjudicaciones a medida vinculadas con amiguismo, influencias políticas y económicas.

De hecho, mencionaron en aquella oportunidad que una de las primeras decisiones tomadas a instancias del Ejecutivo es que transmitirán en vivo la apertura de sobres de los procesos licitatorios, a través de las redes sociales o la TV estatal. Pero al parecer todo eso quedó en aguas de borrajas.

Giuzzio fue enfático al señalar que no permitirán otras licitaciones que no estén dentro del proceso de emergencia por Covid-19. No obstante, los casos siguieron viento en popa durante todo el año.

Giuzzio había dicho que lo que les preocupa es que los proveedores del Estado sean empresas fantasmas o de maletín. Sostuvo que conformaban equipos con el ministro de la Secretaría Técnica de Planificación, Carlos Pereira, con Auditoría del Poder Ejecutivo y con el ministro Anticorrupción, René Fernández.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, y pese a las promesas de control, poco o nada se ha avanzado. La comisión solo ha brindado informes, que poco y nada han contribuido a mitigar los casos de corrupción pública que salpican al Ejecutivo.

Para ser exactos, la Comisión, luego de un análisis sobre las compras hechas en pandemia, determinó que no hubo daño patrimonial. Luego de esto, ya nada se supo de esta comisión.

CORRUPCIÓN. El presidente Abdo Benítez cierra el año obligado a desprenderse de algunos de sus principales colaboradores ante casos por sospechas de corrupción.

En medio de la crisis generada por la pandemia y acorralados por las denuncias, varios referentes del Gobierno no tuvieron otro camino que presentar su renuncia forzada. Todos los colaboradores que fueron cuestionados e investigados por supuesto caso de corrupción salieron por medio de renuncias.

Este hecho fue cuestionado porque demuestra que el presidente carece de firmeza a la hora de tomar decisiones en el combate contra la corrupción.

El último caso que sacudió el entorno presidencial en plena Navidad fue el que involucró a Sergio Coscia, ahora ex procurador general de la República. A pocas horas de la cena de Nochebuena, tuvo que oficializar su renuncia luego de que el propio Abdo le pidiera dar un paso al costado viendo que no había otro camino tras revelarse un supuesto negociado en el que se pretendía desangrar al Estado con USD 7 millones.

A puertas cerradas se estaba negociando un acuerdo o arreglo judicial entre Petropar y una empresa de dudosa procedencia argentina Texos Oil, que había iniciado una demanda judicial en el gobierno anterior. Hasta el momento no hay señales de que la Fiscalía tome cartas en el asunto.