La organización, asentada en la provincia de Barcelona, se dedicaba al cultivo y posterior venta de grandes partidas de marihuana y utilizaba sofisticados sistemas de ingeniería eléctrica para eludir posibles acciones policiales.

La investigación se inició en 2021 cuando detectaron la presencia de varias personas que, presuntamente, daban cobertura a una organización criminal de origen albanés dedicada al tráfico de estupefacientes para su asentamiento en Cataluña.

El principal intermediario era un ciudadano con altos conocimientos en el sector inmobiliario, quien previo cobro de una comisión, ayudaba a esta red criminal a asentarse en España. Para ello les dotaba de la logística e infraestructura necesaria, arrendando diferentes naves ubicadas en polígonos aislados, donde cultivaban marihuana de forma masiva que posteriormente distribuían en distintos países de Europa.

Sofisticados sistemas electrónicos para pasar inadvertidos

Para el mantenimiento de estas plantaciones de marihuana, los detenidos necesitaban una gran cantidad de fluido eléctrico, que obtenían de manera ilícita. Lo ocultaban mediante un sofisticado sistema de ingeniería eléctrica que dificultaba la investigación policial, poniendo al mismo tiempo en peligro las propiedades colindantes por el alto riesgo de incendio de estas instalaciones.

Con estas medidas habrían pasado inadvertidos durante los últimos años, según los investigadores. No obstante, tras un año de investigación, llevaron a cabo nueve entradas y registros en naves y domicilios, repartidos por diversas localidades de la provincia de Barcelona.

Entre los efectos intervenidos se encuentran más de 4.000 plantas de marihuana, más de 10.000 euros en efectivo, seis terminales móviles, documentación variada y numeroso material que utilizaban en las plantaciones como ventiladores, aires acondicionados, filtros y extractores.