Escondidos en los espesos montes los traficantes montaron 12 campamentos en los que guardaban 222 kilos de marihuana envasada al vacío y 1.600 kilos de marihuana picada.
Los antidrogas explicaron que la técnica del envasado al vacío, responde a la necesidad de extender la vida útil de la hierba para su posterior envío a la Triple Frontera.
En el lugar también encontraron cuatro prensas, seis gatos hidráulicos y al menos diez zarandas. Toda la droga por orden judicial fue incinerada en el sitio.
Al momento en que llegaron los agentes los narco-cultivadores y los otros traficantes ya dejaron el sector, para no ser detenidos.



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