En esta residencia se incautaron de alrededor de 200 kilos de presunta marihuana, una pistola de la marca Bereta con dos cargadores llenos de proyectiles, G. 15 millones y 5.000 reales brasileños, una balanza digital y tres celulares.
Los sospechosos fueron aprehendidos numerosas evidencias en su poder.
A continuación, se realizó otro allanamiento en el cual se produjo la aprehensión de Ramón Elvio Báez Miranda. En este operativo se incautaron los siguientes elementos: una escopeta calibre 12 mm de la marca Maverick, con nueve cartuchos sin percutir; un revólver de la marca Taurus, calibre 44 mm y cinco cartuchos sin percutir y cuatro celulares.
Estos allanamientos se produjeron en el marco del secuestro y posterior asesinato del estanciero brasileño, Dilson Bello Dos Santos, ocurridos el pasado viernes en la colonia Cadete Boquerón de la mencionada localidad. Además de Bello Dos Santos, fueron plagiados la esposa de Dilson, la paraguaya Librada Romero Duré (45), y el hijo de ambos, Edison Bello Romero (26). Asimismo, fue capturado el capataz de la finca familiar, Junior Godoy (18).
Algunos de los elementos incautados durante el operativo.
Secuestro, pedido de rescate y ejecución
El secuestro se produjo cerca de las 5:30 de la mencionada fecha. Los malvivientes sacaron a sus víctimas de la estancia en la camioneta del propietario del predio. Luego de conducir por 5 kilómetros hacia el sur, se internaron en el monte con todos los rehenes. Al mediodía, liberaron al joven hijo de la pareja, para que busque el dinero del rescate, que inicialmente era de U$S 300.000.
Tras las negociaciones, que se hicieron desde el celular de la mamá de Edison, los captores habrían bajado su pedido a unos U$S 20.000. En su desesperación, el joven caminó por varios kilómetros hasta llegar a su propiedad e ir a bordo de su camioneta hasta Coronel Sapucaia, ciudad brasileña, donde pidió dinero prestado a unos familiares, quienes luego realizaron la denuncia policial.
La Policía Nacional desplazó su helicóptero hasta la zona del plagio y a las 16:00, la nave voló muy cerca del improvisado campamento de los secuestradores, quienes se dispersaron por el monte. Esa situación fue aprovechada por la señora Librada y el capataz, quienes corrieron por sus vidas. El empleado de la estancia después contó que cuando escapaban llegó a ver que uno de los criminales ejecutó a su patrón.



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