En el caso de Chirigüelo, el propiciador se llama Juancho Acosta, jamás habló en el plenario. Ni siquiera lo hizo cuando se trató su propio proyecto de ley, pues se pidió el cierre del debate antes de que hiciera uso de la palabra.
Tampoco hacía falta, había votos de sobra para la aprobación. Es que Chirigüelo es solo uno entre muchos otros casos en los que hay intercambios de favores entre diputados de diferentes departamentos. Por ejemplo, la Cámara Baja aprobó la creación del Municipio de Campo Aceval, desprendido del distrito Teniente Irala Fernández, en el Chaco. También pretenden convertir en distritos a Laurel y Puerto Marangatu, del Departamento de Canindeyú, y a Paso Horqueta, de Concepción.
Son localidades sin condiciones para ser promovidas a dicha categoría y estos caóticos intentos no responden a ninguna estrategia gubernamental. Obedecen sencillamente al interés exclusivo de caciques regionales deseosos de consolidar su poder feudal. Y ese tipo de caprichos, que asegura reelecciones pero no beneficia a nadie más, no tenemos por qué pagarlos nosotros.



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