En muchas ciudades del mundo, los perros callejeros son una realidad cotidiana. Estos animales, a menudo abandonados o nacidos en la calle, enfrentan innumerables desafíos, desde la falta de alimento y agua, hasta la exposición a enfermedades y el peligro de accidentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay alrededor de 200 millones de perros callejeros en todo el mundo.

La sobrepoblación canina es un problema grave que afecta tanto a los propios animales como a la población humana. Los perros sin hogar pueden convertirse en una molestia pública y en un riesgo para la salud, debido a la transmisión de enfermedades zoonóticas, como la rabia. Además, el bienestar de estos animales se ve gravemente comprometido, ya que viven en condiciones extremas y casi siempre son víctimas de maltrato.

Es justamente por el abandono que se instauró el 21 de julio para celebrar a los perros. La fecha fue elegida por muchas organizaciones benéficas. En esta época que es verano en Europa ocurren más abandonos de perros, ya sea por vacaciones, viajes o temporada de procreación canina.

En Bolivia, el abandono es la principal causa de la sobrepoblación de perros callejeros. Según Animales S.O.S. Bolivia, el 80% de los habitantes en el país crían canes para luego botarlos a la calle. Esta práctica de tenencia irresponsable provoca que haya cinco perros callejeros por cada 10 habitantes.

La doctora Adriana Vera Carpio de la clínica veterinaria D’pelos señaló que muchos dueños no tienen conciencia social para mantener a sus perros dentro de su hogar. “Nos falta avanzar mucho en conciencia social para castrar a los perros, ya que cuando salen de su casa o son abandonados empiezan a proliferar”, expresó Vera.

Castración

La castración es una de las estrategias más efectivas para controlar la población de perros callejeros, según la doctora Vera. “Con la castración y esterilización se reduce la proliferación de perros y también el abandono”, dijo. Sin embargo, existe una serie de mitos en torno a este procedimiento que dificulta su aceptación.

Vera aseguró que, lamentablemente, aún existen muchos mitos relacionados con la castración, especialmente en áreas alejadas y provincias. “Uno de los mitos más comunes es la creencia de que un perro castrado ya no va a cuidar la casa y no será útil como guardián. Otro es que un can esterilizado se volverá flojo y gordo. Todo esto es falso”, puntualizó la especialista.

A pesar de los beneficios comprobados de la castración, muchos dueños de perros se resisten a someter a sus mascotas a este procedimiento. Las razones varían, entre las más comunes está la desinformación, ya que muchos dueños carecen de la información adecuada sobre los beneficios de la castración y se dejan llevar por los mitos mencionados anteriormente. Los costos también juegan un papel importante. Vera aseguró que se cree que el proceso es costoso. Sin embargo, instituciones como Zoonosis lanzan continuamente campañas de esterilización social completamente gratuitas.