Las recientes acciones de Maduro se producen tras una polémica elección presidencial que ha provocado protestas en todo el país. La oposición, liderada por la popular María Corina Machado, ha presentado un informe detallado de los resultados electorales que muestra a su candidato, Edmundo González, como ganador por un margen abrumador. Esta revelación ha intensificado la presión internacional y ha llevado a la pérdida de cualquier legitimidad que le quedaba a Maduro.

En su primera conferencia de prensa internacional en casi dos años, Maduro mostró un semblante agotado y furioso. Durante su discurso de media hora, acusó a los medios internacionales de querer llevar la guerra a Venezuela, comparando la situación con los conflictos en Afganistán, Irak y Libia. Sus palabras, llenas de ira y desesperación, reflejaron su pérdida de control sobre la situación.

Con el apoyo de sus bastiones tradicionales de chavismo tambaleándose, Maduro ha intensificado su represión contra la oposición y sus seguidores, e incluso contra exchavistas. Ha declarado que Machado y González «deberían estar tras las rejas» y ha prometido enviar a los 2,000 manifestantes arrestados a prisiones de máxima seguridad por 30 años, la misma sentencia que se da a los asesinos. Además, al menos 14 trabajadores de los medios han sido deportados, según el sindicato de periodistas del país.