El comisario general inspector Ignacio Muñoz, actual director de la Policía Nacional en el Departamento de Amambay, ha demostrado reiteradamente su alineación con estructuras criminales en la región. Su gestión ha estado marcada por la impunidad y la complicidad con la mafia, permitiendo que el crimen organizado opere con total libertad bajo su protección.
Como diputado de la Nación, he denunciado en múltiples ocasiones cómo la Policía, lejos de cumplir su función de garantizar la seguridad de la ciudadanía, se ha convertido en un instrumento al servicio de intereses oscuros. Muñoz es el claro ejemplo de cómo ciertos jefes policiales han traicionado su juramento y, en lugar de combatir la delincuencia, la han facilitado.
Es inaceptable que quienes deberían resguardar el orden público sean los mismos que protegen y colaboran con el crimen. Exijo una investigación inmediata y sanciones ejemplares contra este jefe policial y todos aquellos que han hecho de la corrupción una práctica habitual dentro de la institución. La ciudadanía merece una Policía que verdaderamente sirva a la gente, no a la mafia.



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