La maniobra, que se habría gestado desde el propio penal, salpica directamente al director de la cárcel, Joel Durañona, y al conocido funcionario Richard Escobar, señalado desde hace años como el principal “recaudador” en negro, dentro del presidio.

De acuerdo con los antecedentes, el director Durañona dispuso el traslado de Fretes García al sanatorio privado Medicost, tras recibir una llamada del año interno, quien alegó que el reo se sentía mal de salud. Sin embargo, lo grave es que el director tomó la decisión sin comunicar al juzgado interviniente ni al director general de Establecimientos Penitenciarios, como lo exigen las normas.

Durante el trayecto, los policías que acompañaron el recibieron operativo presuntamente una llamada y abandonaron a los agentes penitenciarios en el carro oficial, lo que despertó sospechas. Los guardiacárceles, al percatarse de las irregularidades, decidieron regresar de inmediato al penal, antes incluso de que el narcotraficante fuese atendido en la clínica privada.

La falta de previsión de medidas de seguridad en el traslado de un recluso de alta peligrosidad, vinculado a un cargamento internacional de cocaína, refuerza las sospechas sobre una posible complicidad del propio director en el frustrado intento de fuga.

Fuentes internas aseguran que detrás de la maniobra estuvo involucrado el funcionario Richard Escobar, considerado desde hace años el “recaudador oficial” de los distintos directores que pasaron por la penitenciaría. Aunque formalmente figura como sujeto de seguridad, en la práctica su tarea se limita a administrar la caja negra del presidio, esquema similar al que en su momento operaba Francisco Ramírez, exjefe de seguridad condenado recientemente a casi 20 años de cárcel por corrupción.

Según las denuncias, Escobar mantiene una red de ingresos ilegales que permite la circulación masiva de drogas, alcohol, celulares y otros objetos prohibidos dentro de la cárcel. Su nombre se repite en cada administración, protegido por el blindaje que le otorgan los jugosos montos que recaudan para quienes ocupan la dirección del penal.

ALIADOS PELIGROSOS

Entre los principales financistas de Escobar figura Adrián Leiva Vázquez, alias “patrón del mal”, considerado actualmente uno de los capos del tráfico de drogas dentro del penal. Leiva es un peligroso delincuente detenido en marzo de 2018 y condenado en 2020 a 15 años de prisión por un homicidio durante un asalto. Además, tenía tres órdenes de captura pendientes por robo agravado con resultado de muerte y otros dos procesos por robo agravado, sumado a antecedentes por liberación de preso (2010) y robo agravado (2013 y 2016).

Gracias a sus vínculos con Escobar, Leiva goza de privilegios inauditos dentro del penal, como tener a su propia familia instalada en su celda, hecho prohibido por la ley pero constatado incluso con registros fotográficos. Las denuncias contra Durañona y Escobar confirman que los esquemas de corrupción continúan intactos en la cárcel regional de Ciudad del Este, un recinto históricamente señalado como foco de privilegios y negocios ilegales.

La frustrada fuga de Adelio Fretes García no solo expuso la vulnerabilidad del sistema penitenciario, sino que también volvió a poner en el centro del debate la connivencia entre autoridades carcelarias y el crimen organizado, un cóctel explosivo que mantiene bajo control de los bandidos a una de las penitenciarías más importantes del país.

Resolución por la cual Durañona ordena el traslado del narco a un sanatorio privado. Al final, el plan de fuga se frustró.

La Clave