Las primeras alertas llegaron cuando Dawadi, a cargo de una escuela secundaria en la localidad de Trishuli Bazaar, todavía se encontraba en el edificio. Según relató posteriormente a The Associated Press, el tesorero del centro entró apresuradamente para advertirle de que las aguas avanzaban por el valle de Trishuli y estaban arrasando viviendas, puentes y aldeas. Poco después, un profesor recibió otra advertencia por teléfono y una madre acudió a recoger a su hijo.
Dawadi explicó a la Agencia Alemana de Prensa que tuvo noticia de la ola a través de varias llamadas unos 15 minutos antes de que alcanzara la escuela. La BBC y el diario británico Daily Mail habían informado previamente sobre el rescate.
Evacuación escolar contra reloj
Aunque el peligro todavía no estaba confirmado, Dawadi decidió no esperar. Hizo sonar la campana y ordenó a alumnos y empleados que abandonaran el edificio y se dirigieran a un lugar más elevado.
"Me dije: si no hay inundación, perderemos un día de clase. Pero si hay una inundación, perderemos todos la vida", relató Dawadi.
Rajendra Dawadi, el director que evacuó a tiempo a 900 alumnos en el valle de TrishuliImagen: Rajesh Kumar Singh/AP Photo/dpa/picture alliance
Los 900 niños que se encontraban en la escuela huyeron a pie y algunos en un autobús. Durante unos momentos se desató el pánico en el centro escolar y una alumna que se había desmayado tuvo que ser puesta a salvo en un ciclomotor.
La Escuela Secundaria Tribhuvan Trishuli tenía 1.643 alumnos. Al menos 900 se encontraban ya en el recinto aquella mañana, mientras otros todavía iban de camino. Por eso, Dawadi llamó también a los conductores de los autobuses escolares y les indicó que se detuvieran únicamente en lugares seguros.
Uno de esos vehículos, lleno de estudiantes, ya había llegado a la escuela cuando el director ordenó al conductor que diera la vuelta. El autobús cruzó un puente de reciente construcción y, momentos después, el antiguo puente situado junto a él se derrumbó, según contó Dawadi a AP.
"Si hubiéramos tomado la decisión de huir diez minutos más tarde, ninguno de nosotros –incluidos los alumnos y yo– podría estar hablando hoy con ustedes", citó la BBC al director.
Segundos que deciden entre la vida y la muerte
Una de las alumnas rescatadas, Yunisha, de 16 años, contó a la cadena que lograron ponerse a salvo apenas unos segundos antes de que irrumpiera la ola de inundación. Junto con otras personas, corrió cuesta arriba por un camino embarrado detrás de la escuela, mientras la localidad que quedaba a sus espaldas ya estaba siendo destruida por las enormes masas de agua y escombros.
Dawadi siguió a los alumnos hacia una colina cercana. Desde allí vio cómo el centro escolar, en el que él mismo había estudiado y en el que después había enseñado durante años, desaparecía bajo el agua, el barro, las rocas y los escombros.
Del edificio prácticamente no quedó nada. Un profesor y el conserje, que todavía había intentado cerrar rápidamente las puertas, murieron.
La pérdida fue especialmente dolorosa para Dawadi. "No tengo palabras. Recibí mi educación en esa escuela. Y también impartí educación en esa escuela", dijo a AP.
La Escuela Secundaria Tribhuvan Trishuli, a inicios de 2026, antes de ser arrasada por las inundaciones y deslizamientos de agosto.Imagen: Rajendra Dawadi/REUTERS
Días después, cuando regresó al lugar donde había estado el centro, varios padres lo abrazaron y lloraron con él mientras le agradecían haber salvado a sus hijos. Dawadi, sin embargo, se resiste a considerarse un héroe y sostiene que proteger a sus alumnos era su responsabilidad.
Nepal busca reconstruir sus escuelas
Ahora, según explicó, los estudiantes necesitarán apoyo psicológico y las clases deberán reanudarse, incluso si para ello es necesario trasladar temporalmente la escuela. Su petición al Gobierno nepalí es que los centros sean reconstruidos y que los niños puedan volver a las aulas.
La destrucción, además, afectó a numerosas escuelas del norte de Nepal. Según Save the Children, al menos 69 centros quedaron completamente destruidos y la educación de casi 19.000 estudiantes quedó en riesgo.
El desastre tuvo un alcance mucho mayor. Tras la ola de inundación del miércoles, hasta el momento se han recuperado alrededor de 800 cadáveres en Nepal y el Tíbet. Más de 4.000 personas continúan desaparecidas, entre ellas cientos de extranjeros y varios ciudadanos alemanes. Localidades enteras quedaron destruidas y los daños ascienden a miles de millones.
FEW (dpa, AP)





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