El “operador” de origen chiita estaría confabulado con conocidos empresarios e importadores del microcentro, para ejecutar transferencias de altos valores al exterior, con nulos o mínimos controles del sistema financiero global.

A la par de esta situación, el Índice Global de Crimen Organizado (GOCI), desarrollado por la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), mantiene este año 2025 al Paraguay como el segundo país con mayor índice de criminalidad en Sudamérica y el tercero en América. En cuanto a la medición de los 193 países de todo el mundo, Paraguay ocupa el cuarto puesto, por detrás de Birmania, Colombia y México respectivamente.

“El contrabando es la actividad más lucrativa, cuya distribución se extiende a Brasil, Bolivia, Argentina y otros países. La corrupción y la complicidad de altos funcionarios facilitan estas operaciones, permitiendo que bienes ilícitos y dinero circulen a través de canales de distribución establecidos y circuitos de lavado de dinero”.

“El panorama del crimen organizado en Paraguay está profundamente entrelazado con las estructuras estatales, donde la corrupción y la complicidad estatal permiten la existencia de mercados criminales como el contrabando, el narcotráfico y el armatráfico” sostiene la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC).

Tras de ser extraditado desde Paraguay a Miami en junio del 2019, Nader Mohamad Farhat fue acusado por el Tribunal de Distrito Sur de Florida de cargos de conspiración para lavar dinero de los ingresos del narcotráfico y ser un transmisor de moneda sin licencia en los Estados Unidos, así como de otros delitos relacionados de lavado de dinero.

Afrontó también cargos similares en el Tribunal de Distrito Este de Nueva York, utilizando transacciones comerciales fraudulentas para mover ganancias ilícitas. Tras permanecer recluido por más de 1.400 días en una prisión federal de máxima seguridad en Norteamérica, Farhat fue liberado por la justicia de ese país. 

En pleno 2025, trascendió que Nader Mohamad retornó a quizás una de las zonas más sensibles considerada por EE.UU., es decir la Triple Frontera, donde se pudo confirmar que retomó sus operaciones comerciales y financieras desde Ciudad del Este. En nuestro país, cuenta con antecedentes penales por blanqueo de capitales.

Cambios Unique S.A., considerada como su “base operacional” y propiedad de su pareja, la taiwanesa Pei Yu Wu, dejó de existir formalmente en el sistema financiero según los datos del Banco Central del Paraguay (BCP). La casa de cambios que figuraba en documentos a nombre de “Renata Wu”, conocida así en el mundo fronterizo, salió de la lista de las entidades supervisadas por la Superintendencia del BCP.

Luego de establecerse nuevamente en Ciudad del Este y sin la casa de cambios que se encontraba en la emblemática Galería Jebai Center, Farhat habría optado por operar supuestamente desde una nueva oficina instalada en el microcentro, pero utilizando el mismo “sistema” que lo puso en el radar de los organismos de seguridad y justicia de Estados Unidos.

Antiguos clientes que realizaban sus transacciones con el, antes de que caiga en manos de la Justicia y sea extraditado, habrían retomado las relaciones comerciales con el libanés, principalmente para realizar transferencias para el pago de mercaderías y a proveedores, en zonas estratégicas como China, Hong Kong, Panamá, Brasil, países del medio oriente y otros puntos de Asia.

Se trata de conocidos empresarios e importadores de Ciudad del Este, dueños de renombrados centros comerciales, hasta pequeñas “lojas” ubicadas en el centro de la capital departamental. En la lista se encuentran comerciantes de todo tipo, paraguayos, libaneses, brasileños, orientales, hindúes, y hasta chinos rojos que se encuentran con situación migratoria irregular.

Las transferencias serían para el pago de millonarios cargamentos, como electrónica, informática y celulares de alta gama, hasta cosméticos y perfumes, principales rubros de la zona, y de dudoso origen sobre todo por la piratería y falsificación reinantes en la zona. Estos productos terminan inundando los mercados regionales, gracias al contrabando a gran escala en la Triple Frontera.

Funcionarios estadounidenses se han referido a Nader como un “partidario de Hezbolá”. Los documentos judiciales describen al libanés como un “blanqueador de dinero para organizaciones de narcóticos y otras organizaciones ilícitas”. Esto sería los más grave de la historia, ya que los empresarios e importadores estarían al tanto de esta situación, sin embargo, continúan realizando sus pagos al exterior con uno de los principales apuntados por crímenes financieros en Estados Unidos.

Según el Índice Global de Crimen Organizado (GOCI), organizaciones mafiosas chinas, incluidas las tríadas, explotan la Triple Frontera para la trata de personas, el contrabando y la extorsión. Hezbolá, también conocido como el Partido de Dios en el Líbano, se beneficia en Paraguay para obtener financiación global, operando principalmente en Ciudad del Este con la comercialización de productos falsificados y comercio ilícito de bienes sujetos a impuestos especiales. La cooperación entre redes nacionales y extranjeras es común, y las interacciones varían según el mercado.

Por otro lado, el GOCI resalta que los delitos financieros en Paraguay están generalizados, impulsados por la corrupción sistémica que fomenta la malversación y el fraude en línea. La evasión fiscal es generalizada, sobre todo en la economía informal, donde empresas ficticias emiten facturas falsas para manipular los registros financieros. La incapacidad del país para recaudar una parte sustancial del IVA pone de manifiesto el impacto económico de esta actividad ilícita. Las estafas de phishing, utilizan métodos como la suplantación de identidad para robar fondos, principalmente a través de sistemas bancarios.