Tras sopesar la posición pública de Zelensky y analizar la iniciativa de tregua que diseñan Emmanuel Macron y Keir Starmer en nombre de Europa, Trump terminó de consolidar su decisión durante un cónclave que mantuvo con Mike Waltz -consejero de Seguridad Nacional- y el secretario de Estado, Marco Rubio.

La suspensión de la ayuda militar de Estados Unidos, un 30 por ciento del total que recibe Ucrania para enfrentar a Rusia, actúa como un condicionante para excluir a Zelenski de la mesa negociaciones. El mandatario ucraniano rechaza la estrategia de negociación de Trump, y exige participar en todas las conversaciones con los enviados de Putin.

“El Presidente ha sido claro en que está centrado en la paz. Necesitamos que nuestros socios también se comprometan con ese objetivo. Estamos haciendo una pausa y revisando nuestra ayuda para asegurarnos de que está contribuyendo a una solución”, anunció un funcionario de Trump que vive a su sombra.

El mensaje de la Casa Blanca es simple de interpretar. La ayuda militar depende de Zelensky: si se cuadra volverá, y si no, Ucrania deberá apoyarse en la provisión bélica de Europa, que no tiene capacidad industrial para reemplazar el abastecimiento corriente del Pentágono.