El 2 de septiembre, a eso de las 5 de la mañana, un hombre armado le propinó dos disparos en la cabeza a Montalván, quien se encontraba sedado e intubado debido a complicaciones por COVID-19. El sicario y cuatro cómplices, todos vestidos de médicos, habían ingresado al hospital privado donde el empresario se encontraba interno en Tegucigalpa, y fueron directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos. Como informó La Tribuna, cuando el personal del hospital descubrió que Montalván había sido asesinado, ya los falsos médicos habían escapado.

Montalván había estado hospitalizado durante 16 días, e iba a ser trasladado a México para recibir atención más especializada, según contó su hermano, Milton Mateo Montalván, quien conversó con la prensa afuera de la morgue.

Ni la policía ni el hermano de Montalván mencionaron motivos para el asesinato ni señalaron ningún posible sospechoso.

Milton Mateo Montalván, suplente del congresista Carlos Zelaya por el partido Libertad y Refundación (Libre) en Olancho, dijo que estaba desconcertado por el asesinato de su hermano.

“Nosotros no teníamos problemas con nadie”, afirmó. “Si hubiese estado amenazado, le hubiésemos puesto seguridad”.