Las playas de México se llenaron de personas que querían participar; en algunos puntos colocaron pantallas gigantes donde se podía seguir el minuto a minuto del oscurecimiento del cielo. Por cuatro minutos, el día literalmente se volvió noche. Esta experiencia única fue transmitida en detalle por la NASA.
En comunicación con la Megacadena, el ingeniero Miguel Ángel Volpe, presidente del Club de Astrofísica del Paraguay, contó que este tipo de eventos causa algunas alteraciones en la naturaleza.
«Estos fenómenos traen muchos cosas. Las aves buscan sus nidos, donde dormir, los caballos y animales de las granjas buscan su lugar de descanso. También parece haber una sombra rara, se empiezan a ver efectos luminosos extraños por la superposición de la luna y el sol», expresó Volpe.
Si bien los eclipses se dan en períodos de tiempo, estos no siempre son precisos y varían en su frecuencia. El último que vivido en Paraguay fue el 3 de noviembre de 1994.



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