Un portavoz del Departamento de Estado dijo que están "monitoreando" las maniobras desplegadas por Pekín en respuesta a la reunión del pasado miércoles entre la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, y el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy. El vocero insistió que el paso de Tsai por Estados Unidos fue una "escala" y que no hay motivo alguno para que Pekín "reaccione de forma exagerada".
"Nuestros canales de comunicación con la República Popular China siguen abiertos y siempre hemos pedido moderación y que no cambie el statu quo", agregó el portavoz. "Estamos confiados en que contamos con suficientes recursos y capacidades en la región para garantizar la paz y la estabilidad y cumplir con nuestros compromisos de seguridad nacional", añadió.
"Seria advertencia”
Washington asumió compromisos para defender a sus aliados cercanos en la región, en particular Japón, cuyas aguas se vieron afectadas cuando China realizó por última vez ejercicios militares alrededor de Taiwán en agosto. Pese a que vende armas a Taipéi de manera abundante, Washington siempre ha sido reacio a responder si defendería militarmente a la isla en caso de un ataque chino.
El Ejército chino definió las maniobras como "una seria advertencia" contra "la provocación de las fuerzas separatistas" y una "acción necesaria para proteger la soberanía nacional y la integridad territorial" de China. Los ejercicios, anunciados por el Ejército chino este mismo sábado, incluyeron el despliegue de "cohetes, misiles convencionales, navíos y aviones", recogió la cadena estatal CCTV.
McCarthy, por su parte, defendió su opción de reunirse con Tsai Ing-wen: "Soy el presidente de la cámara. No hay ningún lugar en el que China me diga dónde puedo ir o con quién puedo hablar", escribió en Twitter.
DZC (EFE, AFP)



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